"Mire vuestra merced, señor caballero andante, que no se le olvide lo que de la ínsula me tiene prometido, que yo la sabré gobernar por grande que sea."
Aquí dejo el último éxito de Beyoncé, con el que intentará conquistar el mercado español. La coreografía es extraordinaria. La canción... bueno la canción ya es otra historia.
La vida está llena de paradojas, la mayoría comprensibles.
Podríamos inventar paradojas imposibles. Por ejemplo, nadie imaginaría a un ecologista tirando basura en una cuneta; ni a Mahatma Gandhi utilizando una ametralladora, o a Mozart componiendo "El tractor amarillo".
Sin embargo, en ocasiones, la realidad supera a la ficción. Hoy he leído que un muchacho de 24 años, con la carrera de Medicina terminada y con el M.I.R. ya aprobado, (el hijo que todos querríamos tener), que se llama Beñat Aguinagalde, ha sido identificado como uno de los presuntos asesinos del empresario vasco Ignacio Uría y el ex-concejal socialista Isaías Carrasco. Al comando de ETA al que presuntamente pertenece este chico se le atribuyen 14 atentados desde el fin de la tregua.
Toma paradoja. Un médico asesino.
Por muchas vueltas que le doy, no me cabe en la cabeza que una persona haya podido pasar una buena parte de su existencia formándose para salvar vidas, al tiempo que cercenaba otras. Me resulta increíble. La Medicina es la profesión que más respeto. Los médicos son personas que desde la infancia quieren dedicarse a SALVAR vidas. Juran SALVAR vidas. ¿Cómo es posible la existencia de un médico que vaya por ahí dando tiros en la nuca y poniendo coches bomba?
Hubiera preferido leer que Mozart compuso "El tractor amarillo"
Para celebrar el día de Andalucía, nos fuimos a pasar el finde a Valencia (je, je).
Pablito y José María con su tío Andrés, delante de una gigantesca molécula de ADN.
Pablito y Vero, nuestra anfitriona, junto al increíble Hulk. Nos sentimos liliputienses por un día, visitando este gigantesco Gulliver,lleno de toboganes, en el que Pablo se lo pasó en grande.Esta simpática beluga del Oceanográfico nos saludaba mientras posaba para la fotografía.En el Parque de las Artes y las Ciencias recibimos una grandísima lección de arquitectura.
Estamos en pleno carnaval y, como en casi todas las cosas, los que mejor se lo pasan son los "peques".
Coloco aquí una imagen de José María al cuadrado en un carnavalero día de "cole".
Uno de Mosquetero y otro de Payaso.
Vaya dos patas "pa" un banco.
En estas fechas en las que nos acordamos tanto de Darwin, no quiero ni imaginar lo que pensaría él si viera lo mucho que hemos evolucionado. Coloco a continuación una pequeña muestra de las cosas que somos capaces de hacer, para las que ningún otro ser vivo está capacitado. Los demás animales no han evolucionado lo suficiente.
Érase una vez un señor francés llamado François, que por circunstancias de la vida que sólo él conocía, perdió el dinero, el trabajo, el coche, la casa, los amigos, la familia y hasta la autoestima.
Deambuló por la vida sin más cobijo que puentes, portales, cartones y porches. Viajó a la deriva de pueblo en pueblo, alejándose cada vez más de sus raices, en busca de lugares en donde nadie le conociera, confiando en que el tiempo haría que los que le conocían, le olvidasen. Así dio con sus huesos en España, un gran país con temperamento mediterráneo, repleto de gentes hospitalarias. Alcanzó una ciudad llamada Badalona, en la que pudo encontrar nuevos puentes, nuevos portales, nuevos cartones y nuevos porches. Pero seguía sin dinero, sin trabajo, sin coche, sin casa, sin amigos, sin familia y hasta sin autoestima. El hambre pellizcaba con saña su estómago. Un día, François arrastraba el lastre de su miseria por una calle de Badalona cuando recibió el sugerente aroma del pan recién hecho. Se dirigió al despacho de pan del que emanaba tal efluvio y no pudo resistir la tentación de coger una "baguette", como buen francés que era, e intentó huir con ella. La vendedora de pan, al ver que el indigente intentaba robar tan preciado tesoro se dirigió hacia él para quitarle el botín. Así comenzó una encarnizada lucha en la que cada uno tiraba de un extremo de la barra. Al verse François perdido, agarró de las solapas a la vendedora y el pan se partió de forma salomónica, con lo que nuestro amigo pudo salir corriendo con la mitad de su botín, quedando la otra mitad en manos de su dueña, que llamó a la policía. Pero los agentes no lograron encontrar al francés. A los pocos días François fue visto por su víctima mientras caminaba por la calle, y ésta avisó de nuevo a la policía, que acudió presta para detener al ladrón de pan. Lo más llamativo de este cuento, es que no es tal, pues François existe. Y aunque su robo de media "baguette" en una panadería de Badalona es cierto y su detención se ha realizado realmente, asusta saber que hace una semana se ha celebrado su juicio en el Juzgado de lo penal nº 9, en el que le han acusado de robo con fuerza y el fiscal ha pedido para él una condena de AÑO Y MEDIO DE PRISIÓN. Solo me cabe pensar que el señor Fiscal se apiadó de nuestro amigo y quiso otorgarle año y medio de techo bajo el que cobijarse, cama en la que dormir, y comida caliente tres veces al día. De no ser así, no me explico la magnitud de la condena, por muy caras que esten las "baguettes".Anda que si llega a robar una chapata...