Psicoanálisis.





El paciente atravesó la puerta de la consulta con paso lento, colgó su sombrero y su abrigo en el perchero y se tumbó en el diván.
Me temblaban las manos y sudaba sin parar. Nunca había tratado a alguien así.
Tragué saliva, respiré hondo y traté de actuar con la mayor naturalidad posible.
     Y bien, comencé a hablar, casi sin voz ¿en qué puedo ayudarle?
     Ya no soy el que era, doctor. Su voz sonó rotunda, pero inofensiva, como un trueno lejano.Durante mucho tiempo, tuve mucho poder. Tenía comprados a muchos policías, políticos, jueces, militares, hombres de negocios... gente importante. Todos me temían. Tenía el mundo en mis manos. Hasta los niños tenían pesadillas, si les hablaban de mí. Mi maldad me hizo temido y respetado al mismo tiempo.
     ¿Eso ya no es así? pregunté, tras un silencio prudencial.
     No, doctor,se lamentó, las cosas no son como antes. Si sale usted a la calle, podrá encontrar, en cada esquina, más maldad de la que yo pueda administrar.  Nómbreme en cualquier sitio y verá cómo se ríen de usted. Muy pocos me temen ya. Para alguien como yo, no ser temido es, casi, como no existir. ¿De qué me sirve llevar la vida que llevo, si nadie me tiene miedo?. En fin, doctor. No le quiero aburrir. Sé que no puede solucionar mi problema y creo que no ha sido una buena idea venir, pero me ha venido bien desahogarme un poco. Además, seguro que me recupero. Esto es sólo un bache.
Se levantó, caminó lentamente hacia el perchero y volvió a ponerse el abrigo y el sombrero.
     Gracias por escucharme, doctor. Me dio la espalda y siguió hablando,  mientras caminaba hacia la puerta Aún me queda algo de lo que fui, de modo que, si alguna vez necesita un favor, no dude en avisarme.

Cuando abandonó la consulta, cogí mi pañuelo y, con las manos aún temblorosas, me sequé el sudor de la cara.
A pesar del frío, mantuve las ventanas abiertas durante todo el día. No podía soportar el fuerte olor a azufre.



Comida familiar.



Todos se sentaron a la mesa.

Mamá trajo, desde la cocina, una humeante cacerola, que despedía el aroma de un delicioso guisado de patatas con carne.

Solían comer muchas patatas, pues estaban a buen precio, pero la carne era un manjar poco habitual en aquellos tiempos.

Pero era Navidad. En esa fecha, mamá siempre conseguía el milagro.

Luis, el pequeño de la casa, contemplaba con admiración cómo su madre llenaba los platos, uno por uno, mientras los sonrientes comensales aspiraban el vaho que desprendían sus respectivas raciones.

El niño lamentó que  Bobby, su perro, desapareciera el día anterior.

Habría compartido las sobras con él.




Involución.



Cuando se quedó sola en su habitación, se sentó ante el espejo del tocador, mirándose la mejilla enrojecida y el labio partido, del que asomaba una pequeña gota de sangre.

Sin parpadear,  veía en el espejo la imagen de una mujer asqueada, de gesto agrio, mandíbula apretada y mirada seca, que lamentaba haberse enamorado de la persona equivocada.

Recordó tiempos mejores, en los que era colmada de atenciones, regalos, caricias, besos, sonrisas y la promesa de una vida mejor.

Revivió momentos en los que fue tratada como una reina, con la espectativa de vivir feliz para siempre.

En ese instante, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.

Golpeó con fuerza la mesa del tocador y maldijo la hora en la que perdió, en mitad de una escalera, aquel dichoso zapatito de cristal.




Dedicado a todas las reinas y princesas, que se ven convertidas en cenicientas.
Category: 29 comentarios

Barataria en la tele.

Un canal de televisión de Córdoba, Vive7 TV, emite un programa llamado "Ciudad On Line". El programa trata sobre informática, redes sociales y nuevas tecnologías.
Dedican uno de sus apartados a blogs y se han fijado en Barataria.
Me han entrevistado y ya han emitido el programa.
Dejo aquí el video, en el que mi blog aparece a partir del minuto 6:20.
La tele no es lo mío, pero se ha hecho lo que se ha podido. Tened en cuenta que no soy uno de esos profesionales, como Matías Prats, Iñaki Gabilondo o Belén Esteban, je,je.



Category: 37 comentarios

El desvío.



El viaje transcurría con tranquilidad.
Mientras él conducía, ella consultaba un mapa.

    – Cari, ¿qué tal si improvisamos un poquito y nos desviamos aquí?
    – No, querida. Sabes que no es una buena idea.
    – Lo pasamos tan bien la última vez que vinimos...Recordó ella con la mirada perdida.Estaba todo lleno de monumentos, buenos paisajes y aire sano.
    –Ya, querida, pero este lugar ha cambiado mucho desde entonces. Acuérdate de lo que nos contaron los vecinos, que vinieron aquí hace poco. No fueron bien recibidos. Los lugareños se han vuelto hostiles con los foráneos. El urbanismo atroz ha destruído muchos de esos monumentos y paisajes. Además, las numerosas industrias que se han creado aquí en los últimos tiempos, han ensuciado el aire, que ahora ya no es tan sano. Con la riqueza que se ha creado, les ha llegado la desigualdad. Ahora se roban y se matan entre ellos.La tranquilizó cogiéndole la manoNo te preocupes, querida. Vamos a pasar las mejores vacaciones de nuestra vida. Pero no será aquí.
    –Tienes razón, cari. Me he dejado llevar por los recuerdos.

El vehículo continuó su marcha sin desviarse.

Por la ventanilla, se veía, cada vez más pequeño, un hermoso planeta azul.









Related Posts with Thumbnails