Imagen: Las palabras hablan
El momento favorito de Ernesto, era el final de la jornada.
Se recostaba en su cama, con los ojos cerrados, recapitulando las actividades diarias.
El desayuno, las clases, el patio, el gimnasio, alguna esporádica salida en grupo para visitar un museo, o una visita al despacho del director, por discutir con un compañero sobre qué programa ver en la televisión de la cantina.
La noche.
Se sentía tan acompañado durante todo el día, que necesitaba ese ratito diario de soledad, para entablar una silenciosa conversación consigo mismo y evadirse un poco de la rutina diaria.Luego se dormía y soñaba con la visita de sus padres, que le entregaban un bocadillo, con una hoja de sierra en el interior.
Es que él, a eso de esconder una lima, nunca le había visto utilidad.

Para mí esos momentos de soledad son un verdadero tesoro, una necesidad de la que disfruto.
ResponderEliminarFeliz año, que tengais mucha salud, y nos sigas regalando muchos relatos.
Un abrazo con beso.
Creo que todos necesitamos de estos momentos de soledad para revisar nuestro actuar, nuestros pensamientos para sentirnos verdaderamente libres.
ResponderEliminarIntrigante tu post de hoy y sugerente a tope.
Un beso
Hola, Ceferina.
ResponderEliminarLa verdad es que esos instantes son muy necesarios. Toda una terapia.
Muchas gracias por tus buenos deseos.
Un beso.
Es cierto, Katy. Esos momentos son muy útiles.
ResponderEliminarMuchas gracias.
Un beso.
Hola, Perikiyo, el hablar con la persona que todos llevamos dentro es fundamental para tener una buena salud mental. Sin embargo, quiero decirte de hay algo en el relato que se me escapa. Como siempre, un texto donde se aprecia tu buen hacer como narrador.
ResponderEliminarUn abrazo
Hola, Antorelo.
ResponderEliminarMuchas gracias por tus palabras.
¿Qué es lo que se te escapa, concretamente?
Saludos.
Menudo bocadillo poco discreto hubiera sido!
ResponderEliminarPero sí, jiji, es que yo eso de limar los barrotes nunca lo entendí bien, porque me parece que se termina antes de cumplir la condena, sea la que sea.
Buenas noches, monsieur
Bisous
Efectivamente, Madame.
ResponderEliminarEl mito de la lima nunca me ha cabido en la cabeza.
Buenas noches.
Tus textos son geniales, siempre logras sorprenderme y hacerme pensar
ResponderEliminar...que hermoso relato...esa soledad y conversaciones consigo mismo...tan necesarias¡ Saludos cordiales y que tengas una buena semana.
ResponderEliminarRamón
Yo respiro hondo cuando por fin me tumbo en la cama con un libro entre las manos...
ResponderEliminarQué buen relato, una vez más.
Besos y buen segundo trimestre ;-)
Hay muchas personas que tienen miedo de estar solos, de encontrarse consigo mismo; por otra parte, nunca entenderemos los beneficios de una sorpresa en el bocadillo hasta que no viene a ser una luz en nuestro túnel.
ResponderEliminarFeliz año nuevo, amigo! Espero que este nuevo año traiga para ti felicidad, salud y a nosotros muchos mas cuentos tan espectaculares como este :D
ResponderEliminarY pues, la lima sinceramente no tiene utilidad, al menos no para mi.
Saludos!
Pedro, lo que quería decir es que, al menos a mí, el final me ha parecido algo más abierto, que nada tiene que ver con la calidad del relato,es más, en algunos casos la acrecienta. Como siempre, es un auténtico placer leerte. Es muy meritorio tu buen hacer literario.
ResponderEliminarUn abrazo
Hola, Óscar.
ResponderEliminarPensar es bueno. Muy bueno.
Saludos y gracias, artista.
Muchas gracias, Ramón.
ResponderEliminarBuena semana para tí también.
Saludos.
Negrevernis, lo sé.
ResponderEliminarUna vez leí en Oculimundi que, para tí, el final de la jornada junto a un libro, es como despedirse del día, cerrando la puerta despacio. Me pareció una bonita forma de describir ese momento.
Besos y buen trimestre para tí también, que lo vivirás desde el otro lado. Bueno, no, desde los dos lados. ;)
Francisco, muy buena reflexión, lo de la luz en el túnel.
ResponderEliminarUn abrazo.
Akanesita, agradezco tus buenos deseos, amiga.
ResponderEliminarEspero que este año sea el mejor de tu vida.
Cierto lo de la lima, ¿verdad?
Saludos.
Antorelo, muchísimas gracias por unos elogios que, ni de lejos, merezco.
ResponderEliminarUn abrazo.
¡Muy bueno!
ResponderEliminarDónde estaba el muchachito amador del descanso? Original entrada, nos das los instrumentos y nuestra imaginación ya cerró la puerta. Considero acertado, la sierra es más rápida que una lima.
Gracias por darnos un cuento inteligente.
mariarosa
Perikiyo...
ResponderEliminarTienes una imaginación desbordante y eres genial para con tu prosa siempre sorprendernos al final. Chapeau, amigo.
Un abrazo
Eres especial para las vueltas de tuerca. Me ha gustado mucho.
ResponderEliminarUn saludo muy grande!!
Hola, Mariarosa.
ResponderEliminarAgradezco tus palabras.
Es cierto lo de la lima. N nunca he entendido por qué existe la leyenda de esconder una lima para que un preso escape, pues una hoja de sierra sería mucho más efectiva.
Gracias por tu visita.
Hola, Félix.
ResponderEliminarMe alegro de que te haya gustado.
Muchas gracias, amigo.
Un abrazo.
Hola, Ana Laura.
ResponderEliminarCelebro que te haya gustado.
Espero que hayas empezado el año con buen pie.
Un saludo.
La verdad que cualquier ratito de soledad es bienvenido y realmente necesario y apreciado. Saludos :)
ResponderEliminarJaja, pero mira que eres... A eso le llamo yo una verdadera vuelta de tuerca. Si es que no se como te arreglas, siempre que te leo pienso que a la siguiente entrada no podrás sorprenderme, que estaré alerta pero ni modo.
ResponderEliminarMuchísimos besos, mi querido amigo. Como siempre, llego tarde, pero dicen que más vale tarde que nunca. Ah, que palabra más fea. Nunca. Cambio el refrán: Más vale tarde que muy tarde. Arreglao ;)
Muak!!!
Que importante el final del día para preparar el sueño, para preparar el día siguiente.
ResponderEliminarEsos momentos, quizá, sean los mas importantes para seguir adelante. Son donde encuentras un poco de paz y sosiego para seguir tu camino.
La sierra genial.
Saludos
Hola, Vaeneria.
ResponderEliminarCiertamente, un rato de soledad puede ser fundamental para no volverse ordenar las ideas, para relajarse, incluso para no volverse loco.
Saludos.
Mi querida Elena, me alegro mucho de seguir sorprendiéndote.
ResponderEliminarEs cierto que la palabra nunca puede llegar a ser horrible.
Muy bien arreglao ese refrán. ;)
Sabes que me encanta que vengas por aquí.
Ven tarde, pero ven ¿sí?
Un besazo.
Hola, Flores.
ResponderEliminarCiertamente, el final del día puede llegar a ser esencial.
En ocasiones, puede convertirse en el momento más importante de lajornada.
Es como pasar una página importante, que dará paso a otra igual de importante, o más.
Saludos.
My bueno. El sueño es también una forma de evadirse. Lo peor es el despertar.
ResponderEliminarUn beso
que final, muy bueno ése momento reflexivo, la sierra siempre será mejor!
ResponderEliminarUn gusto pasar por aquí!
Un saludo
Me quedé pensando querido amigo, si es que Ernesto no estaba demasiado cómodo con aquella rutina y con sus ratitos diarios de soledad y si realmente quería salir de allí.
ResponderEliminarNo sé, de todos modos, a veces nos gusta soñar imposibles.
Te mando un fuerte abrazo y felicitaciones por el cuento.
Hola, Laura.
ResponderEliminarPues sí, en algunos casos, despertar puede ser una auténtica bofetada.
Besos.
Hola, Patricia.
ResponderEliminarGracias por tu visita.
Es cierto que la sierra es mucho mejor.
Besos.
Cris, puestos a soñar, mejor soñar lo imposible, pues lo factible siempre está en nuestras manos realizarlo.
ResponderEliminarBesos, querida amiga.
WOW!!!!!! EXCELENTE TU BLOG, GENIAL ESTA ENTRADA!!! DE VERDAD TE FELICITO, ME GUSTA EL CONCEPTO QUE LE IMPRIMES A CADA DETALLE Y TE INVITO A QUE TE PASES POR MI NOSTÁLGICO, OSCURO, TRISTE Y DEPRESIVO BLOG DE INVIERNO BIPOLAR PARA QUE ME DES TUS MAS SINCERAS IMPRESIONES AL RESPECTO. DESDE HOY TE SIGO. TE ESPERO POR EL MIO ...
ResponderEliminarwww.juancarlosmcdonald.blogspot.com
Hola, Juan Carlos.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu visita y tu comentario.
Pasaré por tu nostálgico, oscuro, triste y depresivo blog de invierno bipolar, a ver qué tal es.
Bienvenido a Barataria.