Carta abierta.




Querid@s amig@s:

Publico este entrada para comunicaros que estaré ausente durante un par de meses.
He de abordar un proyecto, que ocupará todo mi tiempo libre hasta el mes de marzo. Durante ese tiempo no podré publicar en el blog.
Echaré muchísimo de menos mis blogs amigos. Esos que visito con asiduidad. Los que tanto me han hecho aprender. Los que tanto admiro. Espero que, a mi vuelta, sigáis tod@s ahí, para que pueda seguir deleitándome con vuestras publicaciones.
Prometo que en marzo volveré con más ganas que nunca. Mientras tanto, dejaré este blog aquí, acurrucado, durmiendo plácidamente, descansando.

Hasta entonces, un abrazo a tod@s.

La hora bruja.


Imagen: Foto Bazar

      -¡Se aproxima el fin del mundo!-Exclamó Nostradamus, que, por una vez, era claro en su predicción.
     -No diga usted  esas cosas, Nostradamus. Hay que tener mucho cuidado con lo que se dice. -dijo Sigmun Freud, al tiempo que se sentaba.- Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
     -I have a dream- sentenció Marthin Luther King, incorporándose a la reunión.
     -Aquí tenemos un político -añadió Groucho March, que se unía en ese momento al debate.-La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. Eso es lo que pienso, si señor.-dio una profunda calada a su puro.
     -Dejen Vuestras Mercedes de perder las energías en vanas conversaciones, y miren que no se les pase la oportunidad de aprovechar estos escasos ratos de disfrute, en los que podemos gozar de tranquilidad y sosiego, campando a nuestras anchas por la vida, que después vendrán las lamentaciones. Sepan Vuestras Mercedes, que el que no sabe gozar la ventura cuando le viene, no debe quejarse si se pasa.-Explicó Miguel de Cervantes, mientras todos escuchaban atentamente.
     -Tiene mucha razón, Don Miguel.-afirmó Oscar Wilde.-A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante, como está sucediéndonos hoy.

En ese instante, sonaron las campanadas de un reloj y todos los integrantes de la reunión se levantaron súbitamente, saliendo despavoridos, cada uno en una dirección. Todos se dirigieron a sus puestos.

Dos horas más tarde, un niño caminaba por los corredores, de la mano de su madre.
     -¡Mamá, ese hombre de ahí me ha guiñado un ojo!.
      -No digas tonterías, hijo. Eso no es un hombre, es la figura de Walt Disney. Tendría que haber esperado más para traerte al museo de cera.

* Nota: para algún despistado: Las frases en color azul, fueron pronunciadas por los personajes descritos, en su vida real..

Entre algodones.


Aquella noche del invierno de 1.955, José estaba extenuado. A pesar de haber trabajado mientras hubo luz y de no haber comido, el cuerpo no le pedía cenar. Tampoco le apetecía pasar el acostumbrado rato junto a los mayores, escuchando sus anécdotas, chistes y batallitas. Aquella noche, no.
Llevaba ya tres semanas trabajando en aquel cortijo, pero se había adaptado bien, a pesar de tener sólo once años y haber tenido que abandonar el colegio. Pero es que eran muchos hermanos, y el hambre puede más que las letras.
Le costó trabajo retener las lágrimas al despedirse de su madre, mientras ésta le besaba repetidas veces y le decía que tuviese cuidado, que fuese prudente, que hiciese caso de todo lo que le dijeran  y que se abrigase bien, pero consiguió mantener la compostura.
No le supuso un gran problema tener que ir caminando más de veinte kilómetros hasta llegar al cortijo, pues, a su edad, era toda una aventura. Además, su madre había hecho un esfuerzo económico, y le había comprado un kilo de naranjas para el camino. Le supieron a gloria. Cuando se las comió, aún divisaba el pueblo, si miraba hacia atrás.
Tampoco tardó mucho en acostumbrarse a su nueva cama, un saco de esparto que le dieron al llegar, para que lo rellenase de paja.
Sin embargo, aquella noche, tenía algo rondándole la cabeza, que no lograba asimilar.

Durante la mañana, mientras José recogía algodón junto a sus compañeros, comenzó a sangrar por la nariz. Al principio no le dio demasiada importancia, pero pasaban los minutos y la hemorragia no se detenía.
El capataz del cortijo, Manuel,  que vio cómo José tenía la camisa manchada de sangre, se acercó  al niño e intentó parar el hilo de sangre, aplicándole un pegote del mismo algodón que estaban recolectando.
Cuando más nerviosos estaban, vieron aparecer un coche por un camino contigüo a la siembra. Era el primer coche que veía José. A unos cien metros de ellos, el coche paró. De éste se bajó un hombre muy bien vestido, fumándose un puro, que se acercó a ellos. Era el dueño del cortijo, o el "señorito", como siempre había oído José que le nombraban.
Manuel acudió a su encuentro para saludarle.
      -Buenos días, Don Ángel- saludó Manuel gorra en mano.
      -Buenos días. ¿Qué pasa, Manuel?
     -Pues verá usted, Don Ángel, ese niño, que no para de sangrar. Lleva ya un buen rato y no podemos cortarle la hemorragia. Ya está pálido y todo. ...Si usted fuera tan amable de llevarlo al pueblo, para que lo viera un médico...
     -Pero qué dices, Manuel. Ya se le pasará, hombre. Seguro que no es nada. Si lo monto en el coche me lo va a poner perdido de sangre.
Don Ángel  dio la vuelta y volvió al coche.
La hemorragia se detuvo poco rato después.

"Si lo monto en el coche me lo va a poner perdido de sangre". Aquella última frase, pronunciada por Don Ángel, siguió martilleando durante todo el día en la mente de José; rebotando en su memoria como una pelota en un frontón. Por eso no había comido. Por eso no había cenado. Por eso no quiso quedarse a escuchar las anécdotas, chistes y batallitas de los mayores. Por eso estaba tumbado en su colchón, fabricado con un saco de esparto relleno de paja, sin saber si llorar o dormir.

Aquella noche, José fue consciente de que aún no era un hombre, pero había dejado de ser un niño.

Terapia




-Ya empiezo a estar cómodo. Lo hacen ustedes a posta, ¿verdad?. Este cómodo asiento, esta luz tenue, el ambiente relajante... Así, quienes venimos aquí, nos relajamos y nos sinceramos.

-¿Es eso lo que quiere, señor Álvarez, sincerarse?

Se produjo una breve pausa.

-Mi mujer me ha dejado.-Suspiró.- Se largó hace una semana con su profesor de Yoga, veinte años más joven que ella.

-Entiendo.

-El mismo profesor de Yoga al que yo pagaba un pastón cada més, para que acudiera a mi casa, ocupara mi salón, y, ahora lo sé, se pasara por la piedra a la muy...-Apretó los dientes.

-Puede decirlo, si lo desea. Viene bien desahogarse.

-Para colmo, mi hija se ha puesto de parte de su madre. Claro, no me extraña. Siempre están juntas. Cuando van de compras, al gimnasio, a la peluquería, al club de tenis... Mientras, yo, quemándome la vida para ganar el dinero que ellas derrochan y disfrutan.

-Mmmmh. Comprendo.

-¿Que comprende? ¿Seguro que comprende? ¡Porque yo no lo comprendo!.-Respiró hondo.-Perdone, no debí levantarle la voz.

-No se preocupe, Señor Álvarez. Su enfado es lógico. Le comprendo porque no es la primera vez que se me presenta un caso así. Ya son muchos años.

-Claro, claro. Usted aquí, habrá visto de todo.

-Casi de todo, Señor Álvarez.

-Oiga, ¿le gusta su trabajo?

-Es peor que algunos y mejor que muchos. Por cierto, Señor Álvarez, ¿Ha pensado ya en lo que quiere tomar?. No me pagan sólo por apoyarme en la barra y conversar con los clientes.

-Si, claro... por favor, sírvame un Bloody Mary.

-En seguida, señor.

 

Hoy, Barataria es el Blog del día.



Barataria ha sido nombrado blog del día 10 de Noviembre de 2009.

Es todo un privilegio para mí que mi pequeño rincón de pensamientos haya sido obsequiado con esta distinción. Una vez hecha la elección del blog, he sido objeto de una entrevista que podéis leer aquí, desde las 8 de la mañana, hora española.
Publico esta entrada para comunicar a tod@s aquell@s que visitáis este rincón, esta noticia que tanto me incentiva para continuar con este proyecto personal.
Aprovecho también para agradecer al equipo de Blog del Día, el hecho de haberme otorgado esta distinción.



Incertidumbre.


Imagen: Foto Bazar

De la noche a la mañana, los colores ya no existían. María no veía nada.
Alcanzó a tientas el interruptor de la lamparita que estaba en su mesa de noche y lo accionó.

Seguía sin ver nada.

Apartó las mantas para levantarse y notó el frío del suelo en las plantas de los pies.
Mientras Caminaba, iba palpando la rugosidad de la pared, hasta tocar la suave superficie barnizada de la puerta. Localizó el pomo y la abrió. Estaba nerviosa y asustada. Seguía sin ver nada. Su respiración se agitaba a cada instante.

Salió al pasillo con el corazón golpeándole el pecho.

Siguió caminando, temerosa, tocando la pared, temblorosas las manos, hasta que encontró un interruptor. Lo pulsó, agitada, pero seguía sin percibir la más mínima luz.

Comenzó a sudar.

Pegó la espalda a la pared y fue deslizándose lentamente hasta quedar sentada en el suelo.
Golpeó las baldosas con todas sus fuerzas y rompió a llorar desesperadamente, con la cabeza entre las rodillas, en un gesto de impotencia y resignación.

Había vuelto a ocurrir.

Otra vez, soñó que recuperaba la vista.

La duda.





-Dame cuatro motivos para continuar. Podríamos fingir un error.
Mientras Fernando pronunció esas palabras, él y Alberto se lavaban las manos.
Alberto no respondió. Se limitó a alzar momentáneamente la vista y mirar su gesto grave reflejado en el espejo.

Intentaba buscar un sólo motivo, no cuatro, que justificase lo que iban a hacer. Más allá de la teoría, los tópicos y las frases hechas, no halló ninguno.
Iban a cumplir con su trabajo, pero el deber cumplido no siempre implica satisfacción.

Una vez que ambos se secaron las manos, se acercaron uno al otro y se abrazaron fuertemente con los ojos encharcados, sin pronunciar palabra alguna. Después cruzaron la puerta que les separaba de su gran problema.



Al día siguiente, un ejecutivo encorbatado leía en la portada de su periódico habitual:
"Los cirujanos Fernando Ruiz y Alberto García operan con exito a "El Carnicero",  asesino que mató y descuartizó a cinco niñas en 1994"

La angustia.




    -¡Carguen!

A Luis Gutiérrez la guerra le cogió desprevenido. Pertenecía al bando que le había tocado en desgracia.
Eso le llevó a aquella situación, en la que cuatro hombres, armados con fusiles, dispararían contra uno, desarmado y maniatado.
Luis temblaba de miedo. En aquella zona del cementerio, cercana a la tapia que daba al norte, las sensaciones se acentuaban.
Podía oir los estruendosos latidos de su acelerado corazón.

    -¡Apunten!

Luis notó cómo el sudor empapaba su cuerpo. Se le arrugó el estómago. Su respiración entrecortada y nerviosa no proporcionaba el aire suficiente a sus
encogidos pulmones. Notaba una fuerte presión en las sienes. Sentía como si la cabeza le fuese a explotar. Todos los músculos se le tensaron. Cerró fuertemente los ojos, en una mueca de desesperación. Vio toda su vida en un segundo. Había llegado el momento.

    -¡Fuego!

Los cuatro disparos se escucharon casi al unísono, produciendo un macabro eco que rebotaba en las tapias del cementerio.
El cuerpo cayó desplomado,inerte, pesado, sin oponer resistencia al golpe contra el suelo.

    -¡Ya está. Uno menos!. ¿Ves como no era tan difícil, muchacho?- dijo el sargento mientras daba tres palmaditas en la espalda de Luis.

En ese momento, Luis arqueó su cuerpo y, apoyado en el fusil, vomitó.
Sus compañeros reían a carcajadas.

Sonría, por favor.

Navegando por ahí, he encontrado un magnífico blog, llamado La ventana musical. Se trata de un blog hecho en chile, en el que la música, las coreografías y las buenas vibraciones tienen un papel protagonista.

No he podido resistirme a la tentación de poner aquí un vídeo que ellos han publicado en su última entrada. Se trata de una coreografía multitudinaria, realizada en una estación de trenes de Bélgica. Los bailarines, sin previo aviso, se van incorporando al montaje, ante la sorpresa de todos los que pasan por allí, que se encuentran con un espectáculo lleno de contagiosa alegría.
Resulta asombroso lo que se puede conseguir, simplemente con una canción y un grupo de personas con ganas de pasarlo bien.

Si no luces una amplia sonrisa viendo estas imágenes, es que no estás vivo.



Muchas gracias a La ventana musical, un blog más que recomendable.

La mujer vacía.




Después de tres días de intentos frustrados, parecía haber llegado el momento.
Se separó de los demás, caminando por el pasillo, hasta llegar a la última puerta a la derecha.
Abrio, entró y cerró tras de sí. Un sudor frío le enjugaba la cara. Se sentó, mientras notaba cómo las piernas le temblaban.

Definitivamente, había llegado el momento.

Unas extrañas muecas adornaron su pálida cara. Tenía el corazón alterado. Cerró fuertemente los ojos. La dificultad de las circunstancias provocó que una lágrima resbalase por su mejilla derecha.
De su garganta escapó un leve gemido, mitad dolor, mitad angustia.
Después su rostro cambió. En sus facciones ya no había sufrimiento. Suspiró profundamente. Quedó sentada, con los brazos caídos a ambos lados del cuerpo. Abandonada a un manso sosiego.  El ritmo de los latidos de su corazón bajó paulatinamente.
En la mano derecha, sujetaba un frasco de pastillas.

Tras dos o tres minutos, quizás cuatro, levantó la mano derecha mirando el pequeño frasco.

     -Tenía razón Fernando, -murmuró.- esto es lo que yo necesitaba.

Ya no le temblaban las piernas. Se levantó, se subió los pantalones y pulsó el botón que accionaba la cisterna del inodoro.

Era una mujer nueva, feliz, serena y, por fin, vacía.

Apenas 30 días.

 Acostumbramos a conocer desgracias humanas, tratadas de una forma impersonal por los medios de comunicación. Cada semana conocemos la cifra de muertos en accidente de coche. Nos dicen cuántas personas han perdido la vida tras un tsunami. Somos informados de la cantidad de seres que han fallecido en un atentado terrorista. Nos afecta conocer esas malas noticias. Nos apena saber que, diariamente, mucha gente sufre y muere. Pero al final, sólo hemos sido informados por medio de números. Y los números se nos olvidan al poco tiempo.
Sin embargo, si conocemos una tragedia con nombre y apellidos, la sentimos más nuestra. Somos más conscientes de la magnitud de lo ocurrido. Vivimos la desgracia con más empatía, pudiendo imaginar que nos podría haber pasado a nosotros, o cómo nos habría afectado si la hubiésemos vivido.
En eso radica la asombrosa fuerza del diario de Anna Frank, que leí cuando tenía unos quince o dieciséis años. Un testimonio escrito por una niña despierta, inteligente, vivaz y madura, que vio cómo su vida pasó de ser normal, a convertirse en una pesadilla, que terminaría con su prematura muerte en un campo de concentración nazi.
En su diario, Anna nos legó un valioso documento en el que narra sus inquietudes, sus alegrías, sus dudas de adolescente, sus miedos, su situación y la de otras siete personas que permanecieron escondidas en la casa trasera de un edificio de oficinas de Amsterdam, durante dos largos años, hasta que fueron delatados y capturados por las SS, el 4 de agosto de 1944.
Acaban de ver la luz unas imágenes en las que la pequeña Anna se asoma, curiosa, a la ventana de su casa, para ver salir a unos vecinos, que se casaban ese día. Podemos ver a Anna contenta, espectante, llena de vida y alegría, mirando por la ventana. Muy poco tiempo después de aquello, las personas que se ven en las imágenes, vivirían una de las etapas más bochornosas de la historia de la humanidad. Pero eso, nadie entonces lo sabía.





Anna Frank comenzó su diario el 12 de junio de 1942 y escribió en él por última vez el 1 de agosto de 1944, tres días antes de ser capturada e internada en el campo de concentración nazi de Auschwitz.
En Octubre fue trasladada, junto con su hermana Margott, al campo de Bergen-Belsen, al norte de Alemania, donde ambas (primero Margott y unos días después, Anna) murieron de tifus. Se desconoce la fecha exacta de su muerte, aunque se estima que fue entre finales de febrero y principios de marzo de 1945, Un mes antes de que ese campo fuese liberado por las tropas inglesas.

Podría estar viva hoy en día, pero le faltó tiempo.


...Apenas 30 días.

A propósito de Polanski...

Cuando era un adolescente tenía ídolos. Algunos cantantes, músicos, actores, actrices, directores de cine y deportistas resaltaban sobre el resto de la humanidad como una amapola en mitad de un trigal.
Eran semidioses que poseían más valía que el resto de los mortales. Tenían cualidades que obviaban sus defectos. Les adoraba porque eran eso: ídolos.
Después todo cambió. No se por qué, pero cambió. Quizás por desidia, aburrimiento, por cansancio, o por sensatez, -nunca por proponérmelo- dejé de idolatrar. Siguen existiendo talentos sobresalientes, seres humanos dignos de admiración, pero no he vuelto a sentir la incondicional idolatría que experimenté en mi adolescencia.
Descubrí que de la pluma de grandes escritores, también podían salir verdaderos bodrios, pero se vendían porque en la portada del libro figuraba el nombre, más grande que el título , de su autor.
Aprendí que un cantante, aclamado por miles de personas cuando subía a un escenario, podía ponerse hasta las cejas de droga entre bambalinas.
Supe que un deportista, laureado en las más prestigiosas competiciones, podía, cuando las fuerzas le empezaban a fallar, recurrir al engaño de las substancias prohibidas que prolongasen sus cualidades físicas.
Las cosas se ven de otra manera cuando adviertes que tus ídolos son humanos, que son susceptibles de cometer los mismos errores que tú y que son capaces de llegar a un extremo de bajeza que tú nunca alcanzarías.
Es entonces cuando los ídolos dejan de serlo, para convertirse, simplemente, en personas. Poseedoras de un don, pero personas al fin y al cabo.
Iba a escribir esta entrada para analizar la situación de Roman Polanski, director de una de mis cinco películas favoritas "Rosemary's Baby", conocida en España como "La semilla del diablo". Él es uno de los mayores talentos que ha dado el cine, capaz también de realizar uno de los peores actos que puede cometer un ser humano, como si el diablo hubiese sembrado en él su semilla.





Sin embargo he terminado escribiendo sobre ídolos. A veces, cuando me siento ante el teclado, los dedos, obedeciendo a mi mente, divagan un poco.

Dejaré en paz a Polanski por esta vez. Bastante tiene él con lo suyo.

Nuevo premio.




Gabriela Maiorano, excelente contadora de historias, que nos regala sus maravillosos relatos y  sus profundas y sentidas reflexiones, a traves de su magnífico blog , ha tenido a bien entregarme este premio, que luzco orgulloso en mi Barataria particular.

Este premio conlleva algunas responsabilidades, y es que tengo que seguir unas normas. A saber:

  • Nombrar a quien te lo ha dado: Gabriela Maiorano.
  • Autor que nunca leerás: Danielle Steel.
  • Algún libro u otra cosa que te interese leer: Tengo en mi mesita de noche "El corazón helado" de Almudena Grandes.
  • Algo que odias: Las telenovelas, los mensajes SMS, las motos ruidosas.
  • Entregas el premio a:
  1. Prinpicessa, del blog  http://elmundoperdidodeunaprincesita.blogspot.com. Curiosamente, la imagen del premio es la que ella tiene en su perfil.
  2. Alalba, del blog  http://alalba-1.blogspot.com/, en el que podemos sumergirnos en un mundo de pasión, vida, verdad y sentimientos, todo ello expresado mediante bellos poemas que enriquecen el alma.
Muchas gracias, Gabriela, por tu premio.


27 de Septiembre de 2006.

Hay fechas que no se olvidan, pues acogen acontecimientos que quedan grabados a fuego en el alma.
El 27 de septiembre de 2006, sucedió uno de esos acontecimientos. Fue en un hospital.
Nunca me han gustado los hospitales. Son fríos, mal decorados y poco acogedores. Feos por dentro y por fuera.
El ambiente que se respira en ellos es sofocante. Los pasos suenan con un tétrico eco. Las puertas tienen las visagras mal engrasadas y gruñen al abrirse y cerrarse. Las ruedecitas de las camillas chirrían. Los tubos fluorescentes que iluminan las estancias parpadean. Los hospitales albergan miedos, incertidumbres, nerviosismo, hastío y tristeza. La gente suele mostrar un rictus serio cuando está en ellos.

El 27 de septiembre de 2006, yo estaba dentro de un hospital, esperando. Esperaba un sonido. No el gruñido de una puerta, ni el chirrido de las ruedas de una camilla, ni el tétrico eco de los pasos de la gente, ni el pequeño chasquido que emiten los tubos fluorescentes cuando parpadean.  Yo esperaba otro sonido.

Pasados algunos minutos de las diez de la mañana, lo escuché. Al fin llegó. Un sonido agudo, insistente, repetitivo, enérgico, esperanzador. El llanto de mi segundo hijo. La espera había terminado. El objetivo estaba cumplido. Las dudas, despejadas. Poco rato después, unos pasos, que ya no hacían eco, se me acercaron. Era una enfermera que, con una tierna sonrisa, me entregó el bebé, al tiempo que me informaba de que todo había salido bien. La cesárea había transcurrido con normalidad. La mamá se encontraba perfectamente. Sólo tenía que recuperarse un poco de la anestesia. La enfermera se fue.

Mi hijo y yo nos quedamos solos en aquella habitación, empezándonos a conocer.   Yo ya no sentía miedo, ni incertidumbre, ni nerviosismo, ni hastío ni tristeza.
Estábamos en un hospital en el que, de repente, los tubos fluorescentes dejaron de parpadear, las visagras de las puertas ya no gruñían y las ruedas de las camillas no chirriaban.
El 27 de Septiembre de 2006, me gustó el hospital.

José María:  hoy cumples tres años.
¡Felicidades!




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Cuento de niños.

Hacía frío. Eran las nueve de la noche. Luis llegaba a casa tras un duro día de trabajo. Desde dentro del hogar, el sonido de los pasos de Luis aumentaba a medida que se iba acercando a la puerta. Se produjo una breve pausa.
Sonó el tintineo de un manojo de llaves y ese suave redoble que se produce cuando una llave penetra en su cerradura. Dos golpes secos y la puerta se abrió.
Todos esos sonidos eran muy familiares para Pedro, el hijo de seis años de Luis. Cada día, cuando se acercaba la hora, estaba atento a la llegada de su padre para darle un efusivo recibimiento.
Antes de que a Luis le diese tiempo a sacar la llave de la cerradura, el niño ya corría hacia el portal de su casa, con los ojos muy abiertos, luciendo amplia sonrisa, con los bracitos extendidos para abrazar a su padre.
    -¡Papá!- gritó Pedro mientras saltaba hacia su padre, que lo abrazó en pleno vuelo.
    -¡Hola, mi pequeño!-Luis apretó a Pedro contra sí, mientras éste reposaba la cabecita sobre su hombro.
El abrazo duró unos segundos, durante los que padre e hijo se sintieron recompensados tras el ajetreado día.
Después Luis bajó al suelo a su hijo.
    -Déjame cerrar la puerta, hijo, que se va el calor de la calefacción.
    -¿Me lo has traído?-preguntó Pedro con una sonrisa cómplice.
    -Bueno...-poniéndose en cuclillas y urgando en el bolsillo de la chaqueta- déjame ver... ¡Hombre, aquí está!. Toma.
    -¡Bieeeeen! ¡Es el último que ha salido, el más evolucionado!-Gritó Pedro mientras apretaba en sus manos un extraño muñeco de los pokémon.
Padre e hijo se volvieron a abrazar y se encaminaron hacia el salón, donde Matilde, esposa de Luis y madre de Pedro, les esperaba sentada en un mullido sofá, viendo la televisión. Padre e hijo se acomodaron junto a Matilde, que besó cariñosamente a Luis.
Matilde trabajaba hasta las tres, pero ese día trajo trabajo a casa y extendió un par de horas más su jornada laboral.
Luis había hecho muchos kilómetros. Había comido fuera, pero, finalmente, estaba en casa.
Pedro, cuando salió del comedor del colegio, asistió a clase de kárate en el gimnasio de la esquina. Después, ya en casa, se duchó, merendó e hizo los deberes.
Los tres estaban cansados, pero contentos por haber llegado el momento de la cena. De la tranquila conversación. Del relato de las anécdotas del día.
Formaban una familia normal y agradable. Aquél era un hogar como la mayoría de los hogares del vecindario.
--ooOoo--
Lo que he relatado aquí me resulta bastante familiar. No es autobiográfico, pero muy similar a lo que yo vivo y, seguramente, a lo que vivís o conocéis los que lo habéis leído.
Por eso he tardado diez minutos escasos en escribirlo. Son cosas cotidianas, que pueden ocurrir en mi casa o en la de cualquiera de mis vecinos.
Sin embargo, he intentado hacer el mismo relato, con los mismos personajes, pero en un lugar distinto. He tratado de situar a Luis buscando chapas en un estercolero para tapar las goteras de su chabola; a Matilde cargada de hijos intentando abrigarlos con harapos; A Pedrito fabricando adobes de barro durante 18 horas al día.
Pero me he dado cuenta de que tardaría mucho más de diez minutos en escribir esa historia, pues esas circunstancias -mea culpa- no me son familiares. Eso no significa que no existan. Millones de familias en el mundo viven en unas condiciones que se alejan mucho de las de la familia que he presentado aquí.
¿Qué magnitud debe tener la miseria de una familia, para desembocar en que un niño de cinco o séis años tenga que trabajar 18 horas al día?
Todos somos el niño que fuimos.
Entonces,quien no ha sido niño nunca ¿quién es?

Foto: Luca Catalano Gonzaga. Fuente: Foto Bazar.

Premios.

Recibo agradecido los premios que se pueden ver a continuación:

Negrevernis, desde Oculimundi, me regala éste:




De nuevo, desde Pasitos Cortos, mi amiga Katy me he regalado este premio:


Desde su blog, "No te duermas sin un cuento", Millz me ha regalado esta pluma mágica:




Mi querida amiga Akanesita!, de Venezuela, entre el dulce sonido de una flauta y una torre de libros de medicina, desde su blog "Acuérdate de Vivir",  me regala este premio:



Mi amiga Cuchu, una creadora de ilusiones y fantasías, a través de sus Cuentos Infantiles, me otorga éste:



Mi nueva amiga Grandolina, desde su blog, "A la luz de tu mirada",  me ha regalado esta preciosidad. Además, está personalizado. Gracias, amiga:



Katy, desde su blog "Tocando otros palillos", -gracias Katy-, me ha hecho este regalo:

 

Nikkita, de Holocausto en Español, -con todos mis respetos hacia los demás, pero me parece el mejor blog de internet-,  me ofrece esta mano que emerge de las profundidades, para expresarse escribiendo.
Gracias, amiga. 






Sagitaire17, desde su magnífico banco de imágenes, Foto Bazar, y Elisa, desde su viajero rincón, "Serendipity, los viajes y lugares del mundo",  me han hecho este regalo:



Principessa, desde su entrañable blog, "El mundo de Principessa", me entrega éste:



Noelia, futura cirujana, desde Argentina, y a través de su blog Noelia Pensando, me ha regalado estos tres:





Gabriela Maiorano, desde sus Reflexiones, Noelia, desde su blog Noelia Pensando  y Katy, desde su blog Tocando otros palillos, me dan este abrazo tan especial:



Nikkita, del magnífico blog Holocausto en Español, ha tenido la generosidad de otorgarme este:



Barataria ha sido designado Blog del día 10 de Noviembre de 2009. Un premio que no esparaba..


Gabriela Maiorano, desde sus Reflexiones, me vuelve a otorgar un regalo. Gracias, Gabi.



Katy, del ameno e instructivo blog Pasitos cortos, me regala éste en forma de fresa. Gracias amiga.



Fabia, del blog Aún sin tener nada claro, y Gabriela Maiorano, me han hecho este regalo:



Katy, del blog Pasitos cortos, siempre amable y positiva, me entrega el que se ve a continuación:



Nikkita, del extraordinario, instructivo y bien documentado blog "Holocausto en Español", me entrega, haciendo gala de su simpatía y generosidad, el siguiente premio:



El que figura a continuación, me lo entregó Gabriela Maiorano, mujer Argentina que, generosamente, nos ofrece un poquito de su vida en su magnífico blog.




Éste proviene del blog Cazadores de palabras, en el que mi amiga *Sechat* derrama su alma en historias inéditas y originales, para que todos bebamos de ella.

De Eva Pardellas, mujer fuerte que sabe sobreponerse de los baches que encuentra en la vida, y que nos abre su corazón a través de su blog The Big Blue


  De Fabia, adorable persona enamorada de sus hijos. Generosa visitante de blogs amigos, y creadora del blog "Aún sin tener nada claro".


Muchas gracias.

Acentos Perdidos. Una cruzada contra la destrucción de una lengua.

Cuando era un niño y asistía al colegio, aprendí, a través de las clases de Lengua, lo importantes que eran las tildes para la correcta comprensión de la palabra escrita. Descubrí un universo de posibilidades y combinaciones que permitían, a través de una simple y pequeña rayita inlinada sobre una de las letras, cambiar por completo el significado de un vocablo.
Por ejemplo:
  • Me pregunto cuando llego
  • Me pregunto cuándo llego
  • Me preguntó cuándo llego
  • Me preguntó cuándo llegó
Curioso y definitivo es el poder que tiene la tilde sobre las palabras.

Desgraciadamente, muchos han olvidado -posiblemente no aprendieron nunca- la importancia de la correcta acentuación de las palabras.

Pero no todo está perdido, aunque sí peligrosamente mermado. Hoy me he topado en un periódico con interesante noticia.

Pablo zulaica Parra, es un vasco afincado en México, que ha desarrollado una interesante iniciativa. Se trata de Acentos Perdidos. Un blog que se encarga de recopilar ausencias de tildes en carteles de la vía pública.
Quien encuentra una palabra cuya tilde ha sido omitida, le coloca una de papel, en la que se explica la norma gramatical que obliga a la colocación de dicha tilde, obtiene una fotografía y puede ser publicada.
Resulta llamativa la cantidad de omisiones de tildes que hay por todas partes. Incluso en famosos logotipos, como el de Telefónica, en el que la tilde se ha evaporado, por arte de diseñador.
Acentos perdidos está creciendo y ya tiene blogs en Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, España, Estados Unidos, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela.
El de España es de reciente creación, pues funciona desde agosto de este año. Su coordinadora es Garbiñe Álavarez de Pablo, periodista jiennense. A través del blog, se pueden imprimir las tildes que después podrán ser colocadas en el lugar oportuno, siempre superpuestas, sin estropear nada, pues no se trata de realizar un acto vandálico, sino una defensa del correcto uso de nuestra lengua.
Considero muy necesario este movimiento en defensa de las tildes, en estos tiempos de horribles atentados lingüísticos, sobre todo en los impersonales , imprensentables y estúpidos mensajes SMS de palabritas abreviadas y reinventadas, hacia los que profeso un profundísimo odio.
 
Garbiñe Álvarez de Pablo. Foto: Diario Jaén.

Salvemos nuestros bosques, respetemos nuestro medio ambiente, protejamos nuestro planeta, pero, por favor, cuidemos también nuestra lengua. Que Cervantes no se revuelva en su tumba y pueda descansar en paz.

Alzheimer

Guadalupe, mi abuela materna,  murió de Alzheimer. Tuvo una vida larga, con tiempo para sufrir, odiar, luchar, amar, gozar, trabajar y descansar. Vivió una república, una guerra, una posguerra, una dictadura, una transición y una democracia. 
Pero sus últimos días, sus últimos meses, vivió sin vivir. Su enfermedad borró todos sus recuerdos. No sabía quién era ella, quiénes eran los que la rodeaban, quíen era su marido, quiénes eran sus hijos y sus nietos. No tenía vida que recordar. Ni bueno, ni malo. 
Si le daban de comer, comía. Si no, no.
El cerebro le fue degenerando hasta que sólo podía dar a su cuerpo la orden de respirar. Un día, también olvidó eso y falleció.
Según he leído hoy en un diario, dos grupos de científicos, uno en Francia y otro en Reino Unido, acaban de identificar tres nuevos genes, cuya actividad está directamente relacionada con el Alzheimer. Se trata del mayor avance en la lucha contra esa enfermedad en los últimos quince años. El hallazgo podría desembocar en una reducción del 20% de los casos de este fatídico mal. Señores científicos: sigan trabajando, por favor.
Me da miedo el Alzheimer. Cuando una persona llega a ser anciana, no da importancia al dinero, ni a las posesiones, ni al lujo, ni a la moda. Sólo importan los recuerdos. La experiencia vital. La historia de lo vivido. Los seres queridos que le cuidan. Los hijos y nietos que dejan constancia de su paso por el mundo.  Uno es lo que ha vivido. Si se pierde eso, no se es nadie. No se es nada.
Cuando la parca me haga su inevitable visita, espero que dentro de muchísimo tiempo, quiero poder mirar hacia atrás. Saber qué está pasando. Saber quién he sido, quién está conmigo, quién me recordará.
Así moriré sabiendo que he vivido. 
Foto: El País.
Tras la sugerencia de mi buen amigo Onminayas, dejo aquí un estremecedor cortometraje que deja patente la crueldad de esta maldita enfermedad. Verlo hiela la sangre.

Grandes voces (5). Ray Charles.

Ray Charles Robinson, nació en Albany, (Georgia). Perdió la vista en su infancia por un glaucoma. Fue autodidacta en el piano, aunque recibió clases de música en braille en la escuela para invidentes St. Augustine School. Al fallecer sus padres, tuvo que ganarse la vida como músico.
Con casi 50 discos en el mercado y 17 premios Grammy en sus vitrinas, tuvo, como casi todo gran artista, una vida controvertida y llena de altibajos. Mantuvo una adicción a la heroína durante 17 años, que abandonó tras su estancia en una clínica de desintoxicación en Los Ángeles. Pasó un año en libertad condicional, tras ser arrestado en 1965.
Trabajó casi hasta el final de sus días. Falleció el 10 de junio de 2004, cuando había vivido ya 73 años.
Este verdadero icono de la música, trabajó con diversos estilos, entre los que predominaban jazz, soul, gospel y una mezcla de los tres, dando siempre un toque personal a su música, sin dejar de respetar el estilo original en el que trabajaba.
Su voz era melancólica, triste, rasgada y nostálgica. Compuso éxitos que siguen estando presentes en el panorama musical actual. Canciones suyas, como "Unchain my heart", han sido versioneadas por otros cantantes.
Apodado "el genio", era, sin duda, un músico portentoso, que consiguió crear una música inmortal.
A continuación se puede escuchar su famosa canción "Georgia on my mind",  una magistral pieza musical, en la que consigue cantar con toda una orquesta detrás, sin que nada desentone; con una total armonía entre el lamento de su voz desgarrada y las decenas de violines; consiguiendo que todo encaje y nada destaque más de la cuenta. Eso es talento.
Después se puede ver el vídeo de una actuación en la que interpreta "Hit the road jack", canción con la que te propongo un reto: escúchala sin mover un sólo músculo. Seguro que no puedes.
Damas y caballeros, con ustedes Ray Charles:




Otras grandes voces en este blog:
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Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico.

Recientemente publiqué una entrada que hablaba de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, a través de la cual se puede acceder a multitud de libros de todo tipo.
Ahora he descubierto otra biblioteca, cuyo valor es incalculable. El Gobierno ha hecho una cosa bien. Ha dejado libre acceso, a través de Internet, a una buena parte del patrimonio bibliográfico español. 
Se trata de la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico. En ella se puede acceder a casi dos millones de páginas, pertenecientes a más de 7.500 obras de 34 bibliotecas españolas.Todas esas páginas están debidamente digitalizadas y se pueden consultar, ampliar, imprimir y descargar.
En esta biblioteca destaca la valiosísima colección de incunables de la Real Academia de la Historia, obras entre las que destaca, por ejemplo, la Cosmografía de Tolomeo, que incluye un autógrafo del mismísimo Cristóbal Colón.
La Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, incorpora a la biblioteca 525 volúmenes de materia jurídica.
El Ministerio de Cultura aporta 213 libros, entre los que podemos destacar ediciones de Copérnico y Euclides.
 
Página de manuscrito descargado de la BVPB. Siglo X. 
El valioso patrimonio cultural que posee España, debe estar al alcance de todos. A través de esta biblioteca podemos disfrutar de él.
También te puede interesar: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. 
 

La Criosfera. Ya estábamos avisados.

     Desde hace años, bastantes, los científicos nos vienen advirtiendo del peligro que corre nuestro maltrecho y maltratado planeta. El famoso y archireferido "efecto invernadero" se incrementa paulatinamente, provocando un progresivo calentamiento en nuestra atmósfera, que desemboca en  un lento, pero contínuo derretimiento de las zonas heladas de la Tierra.
     La NASA, que dispone de una importante cantidad de satélites de observación, ha elaborado un meticuloso video, en el que nos explica, con imágenes REALES, las consecuencias del calentamiento de nuestra atmósfera en los últimos años. No es un montaje informático. No son dibujos animados. No se trata de una recreación hipotética de lo que podría pasar dentro de unas décadas. Se trata, repito, de imágenes REALES de lo que está pasando en nuestras zonas polares. 
     Un video revelador, a la par que estremecedor.

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Pablo cumple hoy seis años.

En el año 2003, el 1 de Septiembre cayó en lunes. A las 10:36 minutos de la mañana, tras una cesárea programada para ese día, escuché, desde la habitación contigüa al quirófano cómo lloraba mi niño por primera vez.  A los pocos minutos mi amiga Javieri, enfermera y presente en el alumbramiento de mi hijo, acudió con Pablito en sus brazos y me lo entregó para que le diera calor mientras Esther, la maltrecha pero feliz mamá,  se recuperaba un poco de la operación.
Aún recuerdo cómo el bebé lloraba de vez en cuando, pero se calmaba en cuanto oía mi voz; cómo entornaba los ojillos cuando lo acercaba a la ventana y percibía la claridad; cómo le temblaba el labio inferior cuando lloraba.
Hoy se cumplen seis años desde esa primera toma de aire. Parece que fue ayer. Pero no. Fue el 1 de Septiembre de 2003.

¡¡¡Felicidades Pablo!!!

 Pablo con uno de sus juguetes

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SHERLOCK HOLMES

Recuerdo cuando Canal Sur llegó a nuestras vidas. Tras la Primera y la Segunda, un nuevo mundo televisivo cargado de novedades aterrizó en nuestros hogares. La televisión marcó nuestra infancia y nadie hizo nada por evitarlo, para lo bueno y para lo malo. Yo encontré mucho de bueno. Entre otras cosas, una maravillosa serie que emitían en el canal andaluz los viernes por la noche. “Las Aventuras de Sherlock Holmes” con un magistral Jeremy Brett interpretando al, en mi opinión, más genial de los detectives de todos los tiempos. Aprovecho para agradecer a Fran los DVD de esta serie que me ha regalado y que me han hecho rememorar mi infancia y seguir disfrutando con los casos de Sherlock.




Sir Arthur Conan Doyle llenó mis ratos de lectura adolescente. Siempre he admirado su capacidad para inventar y reinventar las historias de Holmes y Watson, y para describirnos el Londres y la Inglaterra de finales del siglo XIX. Una literatura exquisita, cercana, intrigante, y por supuesto, para todos los públicos. En mi opinión, no lo suficientemente valorada en nuestro país. Un genio este Doyle.

Por fin, la película. Se estrenara en nuestro país en enero de 2010. Robert Downey Jr. interpreta al detective, Jude Law al Dr. Watson. Se rumorea que Brad Pitt podría hacer el papel de Moriarty, pero no hay nada seguro. Por lo que he leído, promete. Llevo meses sin ir al cine. Y creo que mi reencuentro con las salas será con esta cinta. Mis expectativas están altas, espero que no me decepcione, como ha pasado con la mayoría de últimas películas que he visto en casa. Toca esperar.



Gracias Pedro por contar conmigo para tu blog. No estoy a la altura, apenas tengo tiempo de entrar a leer, y mucho menos de participar. Hoy me estreno. Y te mando un fortísimo abrazo. Espero poder sacar más ratitos como este y no dejarte solo en esta andadura tan interesante.

Una pieza de museo: la curiosa historia de un engaño.

     Todos hemos visitado un museo alguna vez. Curiosos lugares. Los adoro. Están llenos de objetos valiosos y únicos, difíciles de conseguir, algunos de valor incalculable.
Nos ponemos delante de un objeto durante largo rato. Lo observamos con atención. Lo estudiamos con detenimiento. Lo admiramos. Leemos el cartelito que nos explica sus características, su historia, su valía, su singularidad, su antigüedad. Si nos dejan, obtenemos una fotografía. Salimos del museo con nuestra curiosidad satisfecha. Más sabios. Más cultos. Serenos. Con más cosas que contar.
     En 1969, los famosos astronautas Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins emprendieron una  triunfante y vanagloriosa gira mundial, con motivo de su alunizaje con el Apolo 11. Habían conquistado nuestro satélite. Pisaron la Luna. 
     A su paso por Holanda, regalaron en nombre de Estados Unidos, a través de su embajador, un trocito de Luna, al entonces primer ministro del país de los tulipanes, Willem Drees. Se trataba de una piedra lunar del tamaño, más o menos, de un ratón -de ordenador-.
La familia de Drees donó tan preciado mineral al Museo Nacional de Amsterdam, el "Rijksmuseum".
Desde entonces la piedra lunar ha estado expuesta en el citado museo, para admiración y deleite de miles de visitantes que se han puesto delante de ella durante largo rato; la han observado con atención; la han estudiado con detenimiento; la han admirado; han leído el cartelito que les explicaba sus características, su historia, su valía, su singularidad, su antigüedad; y, si han podido, la han fotografiado. Han salido del museo con su curiosidad satisfecha. Más sabios. Más cultos. Serenos. Con más cosas que contar. En fin, lo que suele pasar cuando se visita un museo.
     Lo malo es que ha sucedido un hecho decepcionante: a unos expertos geólogos les ha picado la curiosidad y han analizado minuciosamente la roca en cuestión, para llegar a la conclusion de que no es una roca lunar. Ni siquiera es un mineral.
Se trata de un trozo de madera petrificada de origen desconocido -aunque seguro que no es de la luna, pues allí no hay madera, que se sepa-,  cuyo valor no es superior a 50 €. Conviene señalar que el museo la tenía asegurada en 50.000 €.
Descubierto el engaño, los responsables del museo van a seguir exponiendo la falsa piedra lunar. Después de todo, ahora que se ha destapado el engaño del que fue víctima el museo, quizás despierte más curiosidad que antes.
     Aunque imagino que cambiarán la póliza del seguro de la piedrecita.
 
Falsa piedra lunar. Fuente: Diario El País.

La fundación viven. Vida más allá de la muerte.

El 13 de Octubre de 1972, un avión que se dirigía a Santiago de Chile, con 45 pasajeros a bordo, se estrelló en mitad de la cordillera de los Andes.
Murieron 29. El resto, tras escuchar por radio que las autoridades habían suspendido la búsqueda, decidió alimentarse de los restos de sus compañeros de viaje, al tiempo que soportaban un clima insufrible, con temperaturas de treinta grados bajo cero.
Finalmente, dos de los supervivientes se armaron de valor y emprendieron un largo viaje a pie para buscar ayuda. De esta manera lograron comunicar que estaban vivos y todos pudieron ser rescatados.
Han pasado ya casi treinta y siete años de aquella tragedia, en la que 16 personas aprendieron que, una vida que se apaga, puede ayudar a relucir a otra.
Esos 16 supervivientes colaboran ahora en una campaña para impulsar la donación de órganos en Uruguay. Quién mejor que ellos para explicar que, un cuerpo muerto, puede generar vida en otro.
Actualmente, estos verdaderos héroes mantienen en un funcionamiento la Fundación Viven, que ayuda a comunidades en dificultad, colaborando en distintos proyectos con diversas organizaciones solidarias.
"Muchos de nosotros recibimos más de lo que necesitamos y damos menos de lo que podemos."
Con esta frase nos dan la bienvenida en la página oficial de la Fundación Viven.

Biblioteca virtual Miguel de Cervantes.

Dando un paseo por la red, en busca de páginas que merezcan la pena, me he topado con la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Se trata, simplemente, de eso: una biblioteca. A través de esta página se puede acceder a infinidad de información:
  • Fonoteca, en la que se puede escuchar, por ejemplo, el Quijote al completo.
  • Videoteca, con extractos de obras de teatro, o cuentos explicados en lenguaje de signos.
  • Hemeroteca
  • Ediciones Facsímiles para verlas on line
  • Tesis doctorales
  • Libros. Infinidad de libros de autores como Oscar Wilde, Calderón de la Barca, Zorilla, Gonzalo de Berceo, Mariano José de Larra... miles de libros.
¿Quieres leer?. ¿Quieres que tu hijo conozca las fábulas de Samaniego?. ¿Quieres tenere acceso a una biblioteca en la que los libros siempre esten disponibles?
Acude a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
La cultura siempre debe estar al alcance de todo el mundo.

Home. La película de nuestro planeta y nuestra historia.

Yann Arthur Bertrand es un mundialmente reconocido fotógrafo francés. Nació en el año 1946. Inicialmente fotografiaba animales, pero dio un giro a su trabajo, especializándose en tomar fotografías aéreas desde helicópteros y globos aerostáticos.
Tiene más de 60 libros publicados, repletos de maravillosas e impactantes fotografías.
Algunos de sus trabajos han sido publicados en la revista "National Geographic".
El pasado 5 de Junio se estrenó una película titulada "Home". Es una filmación hecha desde el aire por este afamado fotógrafo, repleta de asombrosas imágenes de nuestro planeta y ambientada con una impresionante banda sonora.


Escúchame bien, por favor. Tú eres, como yo, un homo sapiens: "el hombre que piensa". La vida, este milagro del universo, comenzó hace aproximadamente cuatro mil millones de años; y nosotros, los hombres, sólo existimos desde hace doscientos mil años. Sin embargo, hemos logrado trastornar este equilibrio tan esencial para la vida. Escucha con atención esta historia extraordinaria, que es la tuya, y luego decide lo que quieres hacer con ella.


Así comienza la narración de esta extraordinaria película.

Verla me ha hecho reflexionar sobre el papel del ser humano en el planeta Tierra.
Podemos llegar a ser como un virus, que destruye a su huésped, aun sabiendo que sin él no podrá subsistir. Explotamos sobremanera nuestro medio, agotando las existencias de cuanto necesitamos, sin pensar en las consecuencias futuras de ese comportamiento. Me ocuparé de que mis hijos vean la película.

Aquí podéis ver un trailer de "Home":



En la página web oficial se puede ver la película completa de forma gratuita, pudiendo elegir idioma.

Y para los amantes de las buenas fotografías, Yann Arthus Bertrand tiene infinidad de ellas en su página personal.

No dejéis de ver "Home".

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Siempre viene bien un "lavado de cara".

Amigos:
Tras un tiempo dándole vueltas a la idea de cambiar la imagen de mi blog, por fin me he decidido. Aunque faltan unos pequeños retoques, ésta es, más o menos, la nueva cara que va a tener este sitio web a partir de ahora.
Espero que os guste.
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Grandes voces (4). Louis Armstrong

Louis Armstrong, considerado como el músico más popular del Jazz, nació en uno de los barrios marginales de Nueva Orleans, en el seno de una familia muy pobre, abandonada por el padre cuando Louis contaba con muy pocos años. Las duras circunstancias en las que se crió le llevaron a cometer diversos delitos menores, que le hicieron ingresar en un reformatorio para niños negros, en cuya banda aprendió a tocar primero la corneta y después la trompeta. Una vez fuera del reformatorio alternó diversos trabajos con actuaciones en distintos cabarets nocturnos. Poco a poco se fue forjando como trompetista, adquiriendo experiencia y tocando para diversas bandas. Llegó a dar más de trescientas actuaciones al año. Incluso formó parte de una banda que daba conciertos a bordo de los legendarios barcos de vapor que surcaban el río Misisipi. Finalmente llegó un momento en que redujo su banda a seis componentes, volviendo así a sus orígenes musicales. Su creación musical es muy extensa. Trabajó incansablemente durante toda su vida y regaló al mundo verdaderas obras de arte musicales hasta poco antes de morir, en 1971. Poseía una característica e inimitable voz que, a pesar de ser ronca, profunda y rasgada, podía dar tintes de verdadera ternura a sus interpretaciones. Es inconfundible su imagen, siempre con elegante traje, luciendo ancha sonrisa, ojos muy abiertos, pañuelo para enjugar el sudor y trompeta en ristre. A continuación se puede escuchar una canción llamada "A kiss to build a dream on". Una delicia musical con una melodía entrañable. Música hecha sin prisas, para ser escuchada tranquilamente, dejando que el piano, el clarinete, el trombón, el contrabajo, la batería y la trompeta acaricien el oído. Adoro esta canción. También se puede ver el vídeo de una actuación en directo para la BBC, en la que Louis interpreta la archiconocida "What a wonderfull world". A mi juicio, una de las canciones más hermosas de la historia. La versión del disco está más orquestada y suena más armoniosa; pero he querido poner ésta porque con ella se demuestra que, con cinco o seis instrumentos, se puede hacer verdadera magia. Puede o no gustar el Jazz. Se puede ser partidario del Heavy Metal, del Punk o de lo que sea, pero en la música hay una máxima que siempre está presente: a todo el mundo le gustan las buenas canciones. Señoras y señores, con ustedes, el gran Louis Armstrong.



Otras grandes voces:
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En 1472 no existían los "e-books"

Aguilafuente es un pueblo segoviano de apenas mil habitantes. Hace quinientos treina y siete años tendría menos aún. Fue entonces, en el año 1472, cuando se celebró en este pueblo, dentro de la iglesia de Santa María, un sínodo para mejorar el servicio que los sacerdotes de provincia prestaban a los lugareños. Todas las decisiones adoptadas en el sínodo quedaron registradas en actas manuscritas. El entonces obispo de Segovia, Juan Arias Dávila, conoció a Juan Párix de Heidelberg, un extranjero que poseía un extraño e innovador artilugio que había inventado un tal Gutengerg, llamado imprenta. El invento era capaz de realizar múltiples copias de un escrito de una manera, por entonces, considerada casi diabólica. Después de entrevistar a Párix, el obispo, que no encontró a Belcebú en ninguna de las piezas de la imprenta, decidió encargar a aquél la impresión de las actas del sínodo. Así nació "El sinodal de Aguilafuente", que fue, -nada más y nada menos-, el primer libro impreso de la historia de España. La casualidad y la sagacidad de un obispo quisieron que la imprenta llegase a un pueblecito segoviano antes que a ciudades que, por entonces, estaban mucho más desarrolladas, como eran Sevilla, Barcelona o Salamanca. Gracias al maravilloso invento de la imprenta, los libros se convirtieron en un bien común al alcance de todos. Eso cambió al mundo y, desde mil cuatrocientos setenta y dos, a España.
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Controles sanitarios.

Los controles sanitarios sobre los productos que consumimos son, cada vez, más frecuentes y exhaustivos.
En cuanto se detecta algún componente dañino en algún alimento, éste es inmediatamente retirado del mercado.
¿Compraríamos una leche que contuviese amoníaco, arsénico, acetato de celulosa, alquitrán, elementos claramente cancerígenos y, además, más de un centenar de substancias radiactivas ?
¿Y si, además, el envase contuviera un mensaje que avisase de que el consumo de ese producto puede matar?
Sería un escándalo encontrar una leche así en la estantería de nuestra tienda habitual. Interpondríamos una demanda al fabricante de manera inmediata. Los telediarios informarían sobre el número de personas afectadas, la cantidad de litros de leche retirados y los años de cárcel a los que podrían condenar al responsable de la fabricación de semejante veneno.
¿Cabe, en la estructura comercial actual, la posibilidad de que exista un producto así?.
Cabe
He encontrado uno. Se llama tabaco.
Todo el que fuma sabe que comete un error; que no debe hacerlo, que es perjudicial, que puede enfermar e, incluso, morir por ello. Entonces, ¿cómo es posible que haya tantos millones de personas en el mundo cometiendo un error tan grave?
Dijo Cicerón:

"Humano es errar, pero sólo los estúpidos perseveran en el error."



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Franz Kafka. La metamorfosis.

1ª Edición de "La metamorfosis"

"La metaforfosis", de Franz Kafka. Mil veces he oído hablar de este libro, pero nunca antes sentí la necesidad de leerlo. Ayer cayó en mis manos y lo leí.
Es corto. Se lee en un rato, pero te hace reflexionar mucho. Tal vez durante toda la vida.
Todos nos hemos puesto alguna vez en la piel del valiente caballero que conquista a la princesa; o en el lugar del héroe que derrota al villano. "La metamorfosis" cuenta cómo Gregor Samsa, un viajante de comercio de vida más bien triste y gris, amanece, tras una noche de sueños intranquilos, convertido en un repugnante insecto, con el consecuente rechazo de todos los que le rodean.
Es complicado ponerse en la piel de un personaje así. Sin embargo, Kafka consigue que el lector sea capaz de sentir todas las sensaciones y vivencias del protagonista, por muy inverosímiles que éstas puedan ser.
La historia es desgarradora, triste y visceral. Leyéndola, el lector puede sentir la soledad, la marginalidad y el rechazo a los que es sometido Gregor, incluso por sus familiares más allegados. Los que, hasta el momento de su transformación, le amaban.
Este libro hace reflexionar sobre las muchas personas en el mundo que son tratadas como si se hubiesen convertido en un repugnante insecto. Sobre cómo somos capaces de repudiar. Sobre cómo podemos ser repudiados.
Nunca es tarde si la dicha es buena, pero tendría que haber leído antes este libro. Le pido perdón, señor Kafka.

Supersticiones.


Es asombrosa la cantidad de supersticiones que tiene el ser humano.
Casi todas tienen su origen muchos siglos atrás, pero siguen haciendo mella en las personas, a pesar del tiempo.
Hace siglos los espejos eran considerados mágicas herramientas de adivinación. Si uno se rompía, era para no mostrar un trágico suceso futuro, por lo que se consideraba de muy mal agüero su rotura.
Tocar madera tiene su origen en rituales paganos, creados para invocar ayuda de poderosos dioses benignos que residían en los árboles.
Una escalera forma un triángulo natural con la pared. El triángulo constituye un símbolo sagrado relacionado con la Santísima Trinidad, por lo que atravesarlo supone un sacrilegio, cosa que no augura nada bueno.
Cientos de años atrás, la Iglesia Católica veía a los gatos como animales en los que se encarnaba el diablo, por lo que eran incluso quemados. Si además eran de color negro, -color relacionado con la noche y con el demonio-, lo peor que podía pasarle a alguien era cruzarse con una de estas criaturas.
Jesucristo cenó con los doce apóstoles antes de ser prendido y ajusticiado. Desde esta cena en la que se reunieron trece comensales, a el número trece se le atribuye mala suerte. Aunque en algunos países se cree que el día de más mala suerte es el martes que coincide con el día trece del mes, en muchos otros el aciago día es el viernes, trece, ya que la citada cena tuvo lugar un viernes.
Milenios antes de Cristo, la sal, cuyas propiedades la hacen incorruptible, ya era vista como un símbolo de la amistad, así que derramarla suponía romper dicha amistad.
Éstas son las supersticiones más comunes, pero hay casi tantas como personas.
Casi todo el mundo tiene alguna que otra superstición o manía, menos yo.
No soy supersticioso. Trae mala suerte serlo.
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